Confusionismo.
Confusionismo.
Según el
diccionario de la RAE:
1. m. Confusión y
oscuridad en las ideas o en el lenguaje.2. m. Psicol. Estado de pensamiento infantil donde se mezclan las cosas.
Por
"confusionismo" querría dar a entender una situación en
la que no solo abunda la confusión, sino que además abunda también
quien contribuye a la confusión deliberadamente.
Una
vez participé en una actividad de grupo en la que una frase inicial
había que decírsela al oído a la persona de al lado, y al final de
que la frase pasara por todo el grupo el resultado final no tenía
nada que ver con la frase inicial, con resultado muy divertido. La
información se iba degenerando al pasar de persona a persona de
forma espontánea, es decir, sin que nadie tuviera un interés por
tergiversar la frase.
Unos
abogados piden cierta información a la empresa demandada y reciben
varias camionetas con cajas llenas de archivadores... a la empresa no
se le podría acusar de ocultar información pero los abogados
difícilmente encontrarían la información relevante.
Algo
parecido ocurre hoy día donde mucha gente dispone de ingentes
cantidades de información cuyo valor es desconocido; toda esa
información puede ser verdad, mentira, exacta, inexacta, parcial,
pueden ser ideas, opiniones, publicidad, engaños, errores... un
totum revolutum (revoltijo o conjunto de cosas sin orden) de difícil interpretación.
Se
supone que el papel de la prensa sería separar el grano de la
paja... y como dice el chiste, publicar la paja.
Los
servicios de inteligencia se supone que lo que hacen es obtener la
información y transformarla en "inteligencia". Según el
CNI "el término información debe diferenciarse del de
inteligencia. Información equivale a noticia de un hecho en su
sentido más amplio. El concepto información debe entenderse, por
tanto, como el elemento de partida para la elaboración de
inteligencia, considerada ésta como el resultado de valorar,
analizar, integrar e interpretar la información." La misión
del servicio de inteligencia sería "difundir inteligencia sobre
diversas amenazas, a fin de hacer posible su prevención y facilitar
la toma de decisiones por el Gobierno".
Se
podría decir, en esta situación de la pandemia, que quizá algunos
servicios de inteligencia fallaron si es que no difundieron la
amenaza a tiempo, o quizá sí lo hicieron pero los gobiernos no les
hicieron caso. No lo sabemos.
En
el caso español la directora del CNI tomó posesión de su cargo el
10 de febrero de 2020; ni ella ni la ministra de defensa dijeron ni
una palabra de la epidemia ni de nada parecido en sus discursos de
esa fecha (tampoco sería ese el sitio donde hacerlo, suponemos). Aunque ya estaba como interina en el cargo, si usted fuera
presidente del gobierno y le viene a decir que declare el estado de
alarma en febrero ¿lo habría hecho? Quizá sí, pero seguramente
no. ¿Por qué no? Por la inercia.
Volviendo
al hilo, hay más información que nunca, pero no más
"inteligencia"; hay un totum revolutum de información
presentada con distintos sesgos interesados por periodistas, políticos, expertos, cuñados y analistas que en
muchos casos no son objetivos y en algunos ni pretenden serlo, sino que
cocinan la información cada uno desde su trinchera. Y a todo eso le
añadimos las noticias falsas o bulos.
Como
consecuencia de ello, muy a menudo nos encontramos sumidos en la
confusión, que no es otra cosa que mezcla, desconcierto y
equivocación.
Se
mezcla información con inteligencia, opinión con predicción, lo
evidente con lo posible, lo probable con lo seguro, la intención con
el resultado, la clarividencia con la iluminación y muchas cosas más
que llevan en mayor o menor medida a la equivocación, al desacierto;
a tomar por verdadero o seguro lo que no lo es. ¿Qué es real? ¿Qué
es verdad? ¿Cómo identificar lo falso y a los fulleros que te hacen
creer que algo falso es verdadero? ¿A quién creer?
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